Relato. Un día de caza
El pequeño Genepkio nunca se había parado a pensar en cuanta velocidad podía llegar a alcanzar un elefante, lo cual resultaba extraño, tratándose del hijo de un cazador furtivo. Sin embarga, aquella mañana no tuvo más remedio que preguntárselo. Aquel día, Genepkio, su padre y un pequeño grupo de cazadores, habían salido temprano, en busca de una manada de elefantes. A Kumboyo Kobango no le gustaba llevar a su hijo a aquellas cacerías pero sabía la ilusión que le hacían y era una de las pocas veces en las que podían pasar tiempo junto como padre e hijo. Era temprano y se dirigían hacía un lago donde recientemente se había asentado una manada de elefantes. El lugar se encontraba a unos 50 km de su aldea. Pese a las ropas ligeras que llevaban, y aunque todavía estaba amaneciendo el calor ya era insoportable. - - ¿Recuerdas todas las instrucciones que di, Genekpio?- preguntó Kumboyo Kobango, mirando fijamente a su hijo. Iba...