Entradas

Mostrando entradas de junio, 2017

Relato. Un día de caza

El pequeño Genepkio nunca se había parado a pensar en cuanta velocidad podía llegar a alcanzar un elefante, lo cual resultaba extraño, tratándose del hijo de un cazador furtivo. Sin embarga, aquella mañana no tuvo más remedio que preguntárselo. Aquel día, Genepkio, su padre y un pequeño grupo de cazadores, habían salido temprano, en busca de una manada de elefantes. A Kumboyo Kobango no le gustaba llevar a su hijo a aquellas cacerías pero sabía la ilusión que le hacían y era una de las pocas veces en las que podían pasar tiempo junto como padre e hijo. Era temprano y  se dirigían hacía un lago donde recientemente se había asentado una manada de elefantes. El lugar se encontraba a unos 50 km de su aldea. Pese a las ropas ligeras que llevaban, y aunque todavía estaba amaneciendo  el calor ya era insoportable. -        -     ¿Recuerdas todas las instrucciones que di, Genekpio?- preguntó Kumboyo Kobango, mirando fijamente a su hijo. Iba...

RESEÑA. BABY Y YO.

Imagen
SINOPSIS La contraportada del presente libro como tal no trae sinopsis. Nos muestra una bonita cita extraída del libro y que bien podría resumir la esencia del mismo.  Dice así: “Y en un instante revivo la primera vez que te vi,  esa extraña sensación, ese estremecimiento repentino que sin ninguna razón recorrió mi alma, esa sacudida que detuvo mi corazón” OPINIÓN PERSONAL Como buena fan en mi adolescencia de la lectura romántica juvenil, evidentemente llegó a mis manos este libro de Federico Moccia, “ Tres metros sobre el cielo”. Lo cogí con verdaderas ganas, ya que anteriormente había devorado “Perdona si te llamo amor” y daba por hecho que este me iba a gustar del mismo modo. Empecé este libro pensando que la manera correcta de encuadrarlo en la serie era leerlo detrás de “ Tres Metros sobre el cielo”. Una vez terminado, creo que lo correcto es leerlo después de “Tengo Ganas de Tí.”   Para a continuación entiendo continuar con “ Tres Veces Tu...
JUEGO 1. ESCRITURA AUTOMÁTICA Lo que en un principio me ha parecido un ejercicio fácil, ahora me está  costando un mundo. Cinco líneas pueden parecer caminos eternos cuando una migraña, está empezando a emerger de lo más hondo de mi cerebro. Otra vez bloqueo. Me he dicho antes de empezar que bien podría dejarlo para mañana, o pasado que aún tengo más días. Pero en cuanto he empezado a  cerrar la temida hoja en blanco, una punzada triunfal ha atravesado mi ojo. Sí, una vez, mas la migraña me había ganado la partida. Derrotada antes de empezar. No puede ser. Así que, sin saber si servirá o no de presente, he vuelto a abrir la interminable hoja en blanco, dándome cuenta para mi asombro de que sí quiero puedo, que no me voy a conformar con cinco líneas sino con nueve, que son las que sin darme cuenta ya están aquí plasmadas.